lunes, 28 de diciembre de 2009

José Tajahuerce Enciso

Mi quinto abuelo nació en Esteras de Lubia y fue bautizado en la parroquia de San Pedro Apóstol de esa localidad el 15 de marzo de 1752 imponiéndole el nombre de Juan José. Su padre Francisco Tajahuerce (también llamado Roque) era natural del mismo lugar y su madre Manuela Enciso Navarro, hija de José e Isabel, lo era de Noviercas. Fueron sus abuelos paternos Juan Tajahuerce y Catalina Hernández, también del mismo Esteras y los maternos como ya he dicho José Enciso e Isabel Navarro, ambos vecinos de Gómara.

El 28 de diciembre de 1776 contrajo matrimonio con Ramona Salvador Domínguez en la parroquia de San Lorenzo de Valdegeña. Ramona, que a sus 18 años era viuda de Francisco Pérez, había nacido en Villar del Campo el 22 de octubre de 1758 y sus padres se llamaban Isidro Salvador Madorran y Agueda Domínguez Delso, él de Valdegeña y ella de Aldealpozo.

Con posterioridad al nacimiento de su primera hija fijaron su residencia en Villar del Campo permaneciendo en este lugar toda su vida  hasta el fallecimiento de ambos.

Cinco fueron los hijos fruto de este matrimonio, todos excepto la primera nacidos en Villar del Campo. Estos eran sus nombres y los datos averiguados:

Manuela. En este momento desconozco el lugar y fecha de su nacimiento pero falleció con 9 años en Villar del Campo un 11 de agosto de 1788
Julián. Nació el 18 de febrero 1788 y murió a los 8 meses el 19 de octubre de ese año.
Martín. Nació el 11 de noviembre de 1789 y veinte días más tarde, el 1 de diciembre, falleció.
Eugenio. Mi cuarto abuelo del que ya he dado cumplida información anteriormente en la entrada del 10/12/2009.
Eugenia. Su hermana gemela nació el 15 de noviembre de 1792, casó tres meses antes que su hermano en Esteras de Lubia el 1 de febrero de 1815 con Juan Ortega, y a los 64 años de edad falleció en Villar del Campo el 17 de junio de 1857, con lo que alcanzó la distinción de ser la más longeva de la familia.

El 27 de octubre de 1803, cuando contaba 45 años, murió Ramona y trece meses más tarde, el 12 de noviembre de 1804, José no superó este mal trago y siguió los pasos de su esposa  falleciendo a los 52 años de edad.

No lo sé a ciencia cierta pero estoy convencido de que la  miseria y los padecimientos durante su vida tuvieron mucho que ver en la causa de la muerte de este matrimonio que dejó huérfanos a los 12 años a sus dos gemelos, únicos hijos supervivientes.

Según consta en el acta de su defunción, José Tajahuerce fue enterrado en la iglesia de Villar del Campo “en la grada de los pobres”.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Valdegeña

Es otro de los pueblos relacionados con los Tajahuerce.



Antes de ser conocido con la grafía actual, fueron utilizados hasta bien entrado el siglo XVIII los nombres de Valdejaenna o Valdegehenna, cuyo significado parece ser el primero de ellos valle de paso de caravanas y el segundo valle del infierno. Ambos se complementan y hacen referencia a que el valle era efectivamente el paso obligado de las caravanas hacia el valle del Ebro y a los supuestos peligros por el tránsito a través del paraje Agua Salobre.

Está situado entre montañas de la sierra del Madero y de Matute, cercano a la sierra del Moncayo, abierto por el valle del río Rituerto, afluente del Duero que nace en su término, y atravesado por una cañada.

Se dice que en sus aledaños se encontraba Lutia, ciudad celtíbera que ayudó a Numancia en su lucha contra los romanos. Hay vestigios romanos en pozos de huertos  y el paso de los árabes está justificado por una toponimia abundante, entre ella Valdejaenna. Del medioevo cristiano quedan las ruinas del convento supuestamente templario de San Adrián situado en una vaguada de la sierra del Madero.

La iglesia de San Lorenzo con su pórtico románico puro y el ábside  de transición al gótico junto con la pila del agua bendita además de una ermita dedicada a Ntra. Sra. de Gracia son sus edificios religiosos representativos. Son notables varias casas rurales castellanas y también hay dinteles con figuras relativas a la labranza y el pastoreo.

Ermita de Ntra. Sra. de Gracia
La economía del pueblo está basada en el cultivo del cereal y la ganadería principalmente lanar, un poco de vacuno y algo de porcino. La caza es uno de los atractivos del lugar

En 1944 nació en esta localidad el escritor Avelino Hernández Lucas y en su biografía se dice que contaba con 300 habitantes. El censo de las elecciones al parlamento europeo de 2009 le otorgaba un censo de 46 votantes. Esta población en verano suele incrementarse hasta algo más de un centenar de personas.

Es un pueblo, como muchos otros de España si no cambian las tendencias, abocado a engrosar el extenso número de los despoblados. Como ilustración voy a transcribir literalmente unos párrafos escritos por J. Antonio Gonzalo Angulo en un artículo sobre Valdegeña, en el que con una fina ironía manifiesta un hondo pesimismo sobre su futuro:

“Las sociedades agrícolas y ganaderas, como en el caso de Valdegeña, generaban oficios necesarios para el mantenimiento del aparato productivo, desde los cantineros a los agosteros pasando por herreros, afiladores, veterinarios, cabreros, vaqueros, etc. Nada de eso queda hoy en el pueblo: se han ido como por ensalmo. Por otra parte, aquel sistema económico, con tantos oficios incluso reunidos en una misma persona, generaba un sinfín de productos. Del campo de labor se obtenían cereales, legumbres, y verduras; de los animales, leche, queso, carne y huevos; del monte, leña y cisco; y de las personas muchas producciones esporádicas o permanentes, como los trabajos en la carretera o en el ferrocarril, peonadas como albañiles, la ropa que las mujeres cosían para todos los de la casa... 
Por el contrario, hoy proliferan otros oficios, antes desconocidos, como los de jubilado (casi todos los habitantes en invierno) y los de veraneante (casi todos los habitantes en verano). A la vez, se ha uniformado la producción: ya casi no se produce nada (en variedad  o cantidad).
El futuro, pero ¿hay futuro? 
Cuando se habla de economía, es obligatorio hacer referencias al futuro, pero en este caso nos lo podemos ahorrar porque no sé si existe tal futuro, desde el punto de vista económico, o al menos soy pesimista respecto a que los habitantes actuales puedan hacer por su futuro nada importante. Pero es igual, los italianos hablan del dolce far niente (o sea, del no hacer nada) como un modo de ser y de estar envidiable.”

Demoledor.  

Ver más de Valdegeña

domingo, 20 de diciembre de 2009

Villar del Campo

El pueblo donde nació mi cuarto abuelo Eugenio Tajahuerce está asentado en un llano que atraviesa el río Rituerto, y sobre un promontorio del casco urbano se encuentran las ruinas de una construcción fortificada de planta rectangular de la que apenas queda en pie un muro de 20 metros de largo por 10 de alto y es posible que contara con una torre de origen más antiguo hoy desaparecida. No existe ninguna información histórica ni de la torre ni del castillo.


La ocupación humana de esta zona data de muy antiguo según ponen de manifiesto los yacimientos de industria lítica de la época eneolítico-bronce. En sus proximidades discurría la vía Astúrica-Cesaraugusta y el Camino de Santiago de Soria (Castellano-Aragonés) pasa por la localidad.

Su iglesia dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes cuenta con elementos góticos y románicos. Hay una ermita dedicada a los santos Justo y Pastor.
Unos dos kilómetros al norte en dirección a Agreda se encuentra el torreón de Castellanos, en los alrededores del despoblado del mismo nombre que a mediados del siglo XIX se incorporó al Villar.

Según el diccionario de Madoz tenía 40 casas además de la consistorial que servía de cárcel En 1842 contaba con 33 hogares y 130 vecinos. El censo de 2006 le atribuye 29 habitantes.
Su principal economía está fundamentada en el cultivo del trigo, cebada y girasol, completada con su cabaña de ganadería lanar y porcina. En otro tiempo se explotaba una mina de plomo abandonada hace muchos años.

En su término, ocupando el 38% del mismo, se halla el lugar de interés Comunitario conocido como Quejigares y encinares de Sierra del Madero, con una extensión de 958 hectáreas, en el que abundan los ejemplares de dimensiones considerables, entre ellos el mayor árbol catalogado, sobre un sotobosque de enebros y en el que también se da el roble, la encina, el tomillo y el espliego. Además cunde la caza de jabalí, ciervo, conejo, liebre y codorniz.
En 1940 RENFE inauguró la línea de ferrocarril Soria-Castejón y Villar del Campo tenía su estación, digo tenía porque en 1990 se clausuró la línea. Precisamente en esta estación se rodaron algunas escenas de la película Doctor Zhivago, elegida por la asiduidad de la nieve. Ese año brilló por su ausencia y tuvieron que montar un decorado de nieve artificial. Cosas del cine.


Ver más de Villar del Campo

viernes, 18 de diciembre de 2009

Nieve


Ayer también nevó en Tudela y esto es noticia porque no es cosa frecuente por estos lares.
La nieve nos suscita sentimientos encontrados. Por un lado es cierto que a casi todos nos gusta ver nevar. Bien calentitos, es algo maravilloso ver cuajarse los copos y que todo se cubra de ese manto inmaculado, relajador, que nos hace sentir que estamos respirando una limpieza aséptica hecha exclusivamente para nosotros. Nos hace olvidar ese paisaje gris tardootoñal imperante tras la caída de las últimas hojas y nos da la impresión de que se está preparando el lienzo con el que la todavía lejana primavera pintará la obra de arte natural a que nos tiene acostumbrados todos los años.

Visto así todo parece idílico, maravilloso, emocionante, pero…Todo en esta vida tiene un pero. Si consideramos a las personas que tienen que viajar por necesidad y quedan atrapadas en una carretera, a las que duermen a la intemperie por mayor necesidad, a la señora que se ha caído y se ha roto la pierna, al abuelo ya mayor que tiene que llevar a su nieto al colegio, y si no lo hay tiene que aguantarlo todo el día en casa, etc. etc. etc. nos daremos cuenta de que no todo es tan maravilloso como a simple vista nos había parecido.
Y es que todas las cosas tienen algo a favor y algo en contra. Lo que a unos les parece algo extraordinario a otros les cae como a un Santo Cristo dos pistolas. Hay quienes ven el vaso medio lleno y otros lo ven medio vacío. Por otra parte si no padeciéramos las cosas desagradables nunca podríamos apreciar lo agradables que son otras. También las rosas tienen espinas.
Disfrutemos pues de los placeres que nos otorga la vida mientras duran y suframos con resignación y paciencia los sinsabores que llevan implícitos.
Bueno, ya he disgregado sobre un asunto que poco tiene que ver con lo que habitualmente escribo en el blog. Pero como me apetecía y lo he hecho me siento a gusto conmigo mismo. De eso se trata. Hasta otra.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Masegoso


En varias ocasiones me he referido al lugar de Masegoso del que, según algunos documentos, procedía Eugenio Tajahuerce a pesar de que su partida de bautismo sea de El Villar del Campo.
Masegoso es un despoblado soriano sito en el valle del Rituerto, entre las sierras de La Pica y el Madero y los pueblos de El Villar del Campo y Pozalmuro al que pertenece.
Es un paraje bien situado, tiene buen pasto en el monte y agua abundante ya que además del río Rituerto existen dos manantiales. Todo esto no evitó su abandono y ya en el siglo XVIII había 7 casas arruinadas, 5 deshabitadas y 7 vecinos. Parece ser que el nombre proviene de la abundancia de mansiega, una hierba dura parecida a la anea.
De entre sus ruinas destacan los restos de su torre vigía que junto a las de Castellanos del Campo, La Pica y Aldealpozo han dado pie a numerosas historias y leyendas. En este caso, a partir del rumor popular sobre el envenenamiento de toda la población nació la siguiente:
Cuentan que, en el siglo XVIII, cuando dos de las más importantes familias del municipio se disputaban la posesión del torreón moruno del siglo X, un sargento que había tratado de engañar a la población vestido de fantasma, despechado porque Manuel se iba a casar con Adela, a quien él amaba infructuosamente, lo envenenó, fue descubierto y condenado a muerte. Antes de ser ejecutado y como venganza vertió el mismo veneno en la fuente del pueblo de la que bebieron todos sus moradores y a causa de ello perecieron. Desde entonces el espíritu del militar, lejos de descansar en paz, ronda por sus ruinas como alma en pena. Esta es la leyenda del Fantasma de Masegoso que, como otras similares, trata de justificar el porqué de su despoblamiento.
Desde hace tres años el pueblo de Pozalmuro escenifica esta leyenda con creciente éxito de público en una romería laica celebrada al pie del viejo torreón. También el Ayuntamiento de Pozalmuro, con la colaboración de Heraldo de Soria, ha convocado el I Concurso de relato corto Fantasma de Masegoso con la finalidad de promocionar la conservación y difusión de cuentos y leyendas populares.
Como curiosidad debo añadir que en la actualidad existen en España tres poblaciones con este nombre: Masegoso de Tajuña, en la provincia de Guadalajara, que cuenta con 105 habitantes; Masegoso, en Albacete, tiene 146 habitantes; y Masegoso en la sierra de Albarracín en Teruel que forma parte del municipio Toril-Masegoso de 36 habitantes.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Eugenio Tajafuerte/Tajahuerce Salvador


Mi cuarto abuelo nació un 15 de noviembre de 1792 en el Villar del Campo, lugar donde vivían sus padres Josef Tajahuerce, natural de Esteras, y Ramona Salvador que lo era del citado Villar del Campo. Sus abuelos paternos Roque Tajahuerce, también de Esteras, y Manuela Enciso, natural de Noviercas. Los abuelos maternos Isidro Salvador, del lugar de Valdegeña, y Agueda Domínguez, de Aldealpozo.

Lo bautizaron ese mismo día y fue su padrino Juan Mari Ruiz y el cura Francisco Garcés y…SORPRESA……. este mismo día fue bautizada también Eugenia Tajahuerce Salvador. Si, sí, no es ningún error. Eugenio y Eugenia nacieron y fueron bautizados el mismo día. ¡¡Eran gemelos o mellizos¡¡.

Cuando hace unos meses comenté que no se había dado ningún caso de estos entre los Tajafuerte ni Tajahuerce desconocía este dato, surgido hace escasas horas, que ha venido a contradecirme. En otro momento comentaré este asunto.

No sabemos el tiempo que permaneció en su lugar de nacimiento ni las causas que lo impulsaron a emigrar a Tudela, pero podemos imaginarnos que las condiciones de vida en su pueblo natal no serían excesivamente gratificantes. Contaba 16 años cuando tuvo lugar la guerra de la independencia y quizá esto influyó en su decisión. Sea como fuere, el caso es que se vino para estos lares a ejercer la profesión que institucionalizó para sus herederos: bracero del campo.

El 3 de mayo de 1815, festivo en Tudela por ser el día del Cristo, a los 23 años de edad, contrajo matrimonio con María Ramos García Troncón, soltera, natural de Agreda e hija de Medel y Lucía Ximénez. La ceremonia se celebró en la iglesia de Santa María la Real y fueron testigos entre otros Miguel y Aniceto Lasala y en ella oyeron misa nupcial siendo el oficiante Dn. Xavier Vicente.

Cuatro hijos fueron el fruto de esta unión:
ISABEL MATHIAS. Nació el 25 de febrero de 1816 y murió el 8 de setiembre de 1834.
JUAN. Mi tatarabuelo del que ya hice una extensa descripción en la entrada del 5/12/2009.
PAULA. Nació el 25 de enero de 1820 cuya vida debió ser muy breve ya que
PAULA JUANA nació el 13 de enero 1822 y le pusieron su mismo nombre. A esta hija es a quien se nombra por primera vez con el apellido Tajafuerte. Desconozco la fecha de su fallecimiento.

Nada nos ha llegado del resto de su vida. Solamente la siguiente inscripción del libro de difuntos de la Iglesia de Santa María de Tudela “En diez y siete de junio de mil ochocientos veinte y tres murió Eugenio Tajafuerte de afecto al pecho, casado con María Ramos García, recivió todos los Santos Sacramentos y se enterró el día inmediato en esta Santa Yglesia con asistencia del Cabildo”

Tenía treinta años y habían transcurrido solamente ocho desde su matrimonio. Y ocho años más tarde, el 15 de junio de 1831, su viuda contraía segundas nupcias con Anacleto Munárriz Bonilla. Eran tiempos difíciles para una mujer sola con tres hijos pequeños. María Ramos García Jiménez falleció en Tudela el día 12 de Junio de 1861.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Juan Tajafuerte García


“En quince de enero de mil ochocientos dieciocho, Yo el infrascrito Regente de la Ración Vicaria, bauticé solemnemente a Juan, hijo legítimo de Eugenio Tajaguerce, natural del Villar de Campos, y María Ramos García, natural de Agreda. Abuelos paternos Josef y Ramona Salvador, naturales del Villar de Campos. Abuelos maternos Medel y Lucía Ximenez naturales de Agreda. Madrina Juana Lasala, y advertida de su parentesco y obligaciones. Firmé. Dn. Antonio Rodríguez”
Esta es la exacta anotación del bautismo de mi tatarabuelo en la parroquia de Santa María de Tudela. Con el apellido tal y como está escrito.

A los 20 años, concretamente el 28 de mayo de 1838, contrae matrimonio con María Lasala Echarte, 14 años mayor que él, viuda de Manuel Baudor e hija de Miguel e Isabel. Es muy probable que se tratase de la hermana o la sobrina de su madrina de bautizo ya que los testigos son Miguel y Aniceto Lasala. Curiosamente en el acta de este enlace figura como Tajahuerse y dice que su padre Eugenio procede de Masegoso. Se trata de un despoblado entre el Villar del Campo y Pozalmuro que pertenece a este último.

De esta unión nacieron tres hijos:
TOMAS. Nació el 12 de marzo de 1839 y falleció el 14 de agosto 1869.
DOMINGO. Nació el 20 de diciembre de 1841 y murió el 23 de agosto 1870.
ANA. Nació el 14 de febrero de 1844 y murió el 9 de agosto de 1845.

Diez días más tarde, el 24 de febrero de 1844, falleció María Lasala y aunque en el acta de defunción dice que fue de dolor de costado es de suponer que fue a causa de alguna complicación post parto.

No permaneció viudo durante mucho tiempo puesto que el 8 de Julio de 1845 contrae segundas nupcias con Eugenia Areche Pascual, soltera y también 8 años mayor que él, hija de José y Petra naturales de Tudela. Fueron testigos del acto Anacleto Munárriz y Pedro Pérez entre otros y el cura oficiante Celedonio Oviedo. En esta ocasión quien contrae matrimonio es ya Juan Tajafuerte.

De este enlace nacieron otros cinco hijos:
TRINIDAD. Nació el 8 de junio de 1846 y murió el 24 de mayo de 1847 a los 11 meses.
JOSE MARIA. Mi bisabuelo al que me he referido en la entrada del 29/11/2009.
MARIA REMEDIOS. Nació el 27 de agosto de 1848 y falleció en menos de un mes.
EPIFANIO. Nació el 7 de abril de 1850, casó en 1874 con Felipa Tabuenca con quien tuvo 4 hijas llamadas Ana, Lorenza, Bonifacia y María del Rosario. Falleció en Tudela a los 71 años de edad el 15 de noviembre de 1921, de enteritis crónica.
INES. Nació el 28 de enero 1855 y murió el 18 de junio de 1856.

Es curioso que todas sus hijas, tanto de la primera como de la segunda esposa, fallecieran prematuramente.

Su oficio, como no podía ser de otra manera, fue el de jornalero. Sabemos que vivió en el número 25 de la calle Huerto del Rey, puesto que consta que allí nació su hijo José María.

El 26 de diciembre 1865 fallece en el hospital a causa de asma y se le enterró en el Cementerio. No hizo testamento. Se supone que no tendría muchos bienes que dejar a sus hijos. Esto es lo que dice la anotación de los archivos municipales que por otra parte es un cúmulo de errores. Según el mencionado registro Juan tenía 38 años cuando ocurrió el óbito y en realidad contaba con casi 10 años más. También se hace constar que Juan Tajafuerte y sus padres Eugenio Tajafuerte y Ramona García son naturales de Tajafuerte provincia de Logroño. Ni son de Tajafuerte, que no existe, ni Tajahuerce es provincia de Logroño sino de Soria.


Su viuda, Eugenia Areche, falleció en el Hospital de Tudela el 24 de noviembre de 1875 por causa de la disentería.
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