martes, 19 de abril de 2011

Javier

Ya está aquí. Ya lo tenemos con nosotros. El primer Tajafuerte nacido fuera de Tudela ha visto la luz nada menos que en tierras extremeñas, en la monumental Cáceres.

Con nuestro nieto no se ha dado el “no hay dos sin tres”, sino lo de “a la tercera va la vencida”, puesto que en esta ocasión se trata de un niño. Si tenemos en cuenta las nietas de mi hermano, el Tajafuerte varón ha venido al quinto intento, cumpliéndose aquello de que "no hay quinto malo". Indudablemente si se hubieran completado el trío o quinteto de niñas, según se mire, estaríamos de la misma manera encantados de la vida.

Castillo de Javier


Sus padres le han puesto por nombre Javier. Las connotaciones navarras de este apelativo no dejan lugar a dudas. Se trata del pueblo donde se encuentra ubicado el castillo en el que nació el navarro más universal de todos los tiempos: San Francisco Javier. Es un lugar precioso al pie de la sierra de Leyre. Esperemos que esto le haga tener en cuenta, en la medida de lo posible, sus raíces. Aunque esto no es  lo más importante,  sino que cause la alegría de sus progenitores,  sea muy feliz en la vida y haga la felicidad de los que le rodeen, convirtiéndose en una excelente persona, honrada, apreciada  y  portadora de toda suerte de virtudes.

Tampoco sería nada baladí que, dados los tiempos que vivimos, traiga un pan debajo del brazo. Si en lugar de pan  trae  algo más sustancioso,  miel sobre hojuelas.

Bienvenido Javier a engrosar el número de esta familia. Junto a tus primas Leyre y Nerea, eres nuestra alegría y nuestro cariño va ser tu compañía permanente.

1 comentario:

Francisco Espada dijo...

¡Felicidades, abuelo Felipe!
Aunque las familias ya no prestan atención a la descendencia, preocupados en vivir cada día económicamente mejor, asegurar la pervivencia de la estirpe es todo un gozo.
Que Javier sea un niño feliz y que haga feliz a todos los suyos. Un fuerte abrazo y enhorabuena.

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